Narrador Omnisciente
Nuestra querida Anastasia se encontraba impedida, la vergüenza que estaba sintiendo era grande, no sabía cómo pedir ayuda a su esposo. Con la poca cercanía que tenían le parecía bochornoso acudir a él, pero si no lo hacía, ¿quién más la asistiría? Phillips era el único que podía auxiliarla en ese momento.
Pensó que sería peor quedarse callada, aún faltaban varias horas de camino, y aunque llegaran en ese mismo instante a una posada… No iba a poder resolver su problema sin s