Narrador Omnisciente
Anastasia suspiró y dobló la camisa de su marido antes de colocarla entre sus piernas sosteniéndola con la parte más estrecha del vestido. Sabía que si no iba por algún calzón, no aguantaría mucho hasta salirse y dejarla en ridículo.
—Phillips, por favor, necesito conseguir ropa interior para ajustar lo que me has dado y así contener mi regla o en vano será tu sacrificio —dijo ella bastante preocupada mientras un espasmo la hizo doblarse.
—¿Te encuentras bien? —preguntó él