Mundo de ficçãoIniciar sessãoPOV ADRIANA
La paz duró exactamente tres meses.
Tres meses de vida familiar tranquila, sin drama, sin amenazas.
Debí saber que era demasiado bueno para durar.
Santiago llegó a la casa esa mañana con expresión que reconocí inmediatamente.
Problemas.
—Señorita, necesitamos hablar.
—¿Qué pasó?
Miró a María que estaba con los niños.







