Capitulo XI

Merida se encontraba sola en una carretera, tenía puesto un vestido blanco tan largo que arrastraba la tela, los pies descalzos sobre el pavimento frío la hacían estremecerse, la niebla la rodea haciendo que la espesa oscuridad fuera aún más tétrica, el paisaje solo presentaba dos colores, el negro y el plateado de la luna.

Los árboles espectrales no eran en absoluto verdes, eran solo formas, apenas sombras con perfiles blanquecinos de hojas, solo una luz destellaba en un poste ubicado del otro
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