Él estaba recostado en un sillón. Ella estaba en un sofá, con un codo apoyado en el reposabrazos, las piernas en alto y los pies descalzos, cubiertos solo con medias. Era una postura que delineaba seductoramente la curva femenina de cintura, cadera y muslo, y a Jensen le resultaba difícil no detenerse a contemplarla.
Esperaba que se fuera. Últimamente evitaba estar a solas con él. En cualquier momento, esas piernas se balancearían fuera del sofá, llevándola a la intimidad de su habitación, y pr