Apareció en la puerta y se detuvo. Inclinó la cabeza hacia un lado, con expresión seria.
—¿Qué pasa? —preguntó—. ¿Sucedió algo?
Jensen se interpuso entre Katherine y Tim, ocultando su rostro sonrojado. —Nada, hijo —dijo—. Solo me estaba despidiendo de tu madre.
El movimiento de sus músculos en la espalda hipnotizó a Katherine. Obligó a su lengua seca a moverse. —Vuelve a tu habitación, Tim. Iré enseguida.
—De acuerdo. Adiós, Jensen —dijo Tim y corrió a su habitación.
Después de que Tim se fue,