No había ninguna posibilidad de que fuera algo más que otro breve encuentro con él. Hacía tanto tiempo que no intentaba contactarla. Y ahora ahí estaba, comportándose como un imbécil. Actuando como si fuera de su propiedad. Tenía que detenerlo y alejarse ella misma. Antes de volver a entregarle su corazón y su alma. Jensen Packard nunca iba a cambiar.
—¿Hay alguna razón por la que estés enfadada conmigo ahora mismo? —preguntó.
Ella lo miró como si no pudiera creer que le hubiera preguntado eso.