Un estallido de carcajadas nerviosas salió de la garganta y miré a mi nana.
—Estoy hablando enserio—dijo con seriedad, su boca se frunció en esa mueca de disgusto.
¡Ah, debía andarme con cuidado!
—No entiendo lo que dices, nana—hice más esfuerzo de trabajar en guardar las sodas de lo que parecía—él es mi profesor.
Se acercó para limpiar unos vasos, demasiado cerca de mí.
—Un profesor que está bastante interesado cuando se trata de ti—directa, claro, la idea ya le había rondado en la cabeza, imb