Mundo de ficçãoIniciar sessãoLas tinieblas, los gritos y el olor a putrefacción se podía sentir en el aire, sin duda alguna era un lugar agradable, por lo menos para sus habitantes, para aquellos arcaicos, que no les agradaba nada del mundo exterior, para aquellos que se degustaban aquel sent9miento toxico que corría por el poco e inexistente aire que había en el lugar, pero nadie vivía más complacido que aquel rey que observaba todo desde su ventana lleno de dicha al ver a







