Entre el escozor de la cuerda en mi piel y el impacto del Nine Tails golpeando mi culo expuesto, siento cómo la humedad se acumula en mi interior en cuestión de segundos.
—Escala, Muñeca —repite él entre dientes.
—5 —digo en voz baja. No responde. Me golpea de nuevo y este latigazo hace que me arquee la espalda.
—7.
—¿Cuál es tu límite?
—10 —respiro. Me golpea otra vez y esta vez gimo. —8.
No me azota de nuevo. En cambio, rodea mi cuerpo, dejando que las tiras del Nine Tails acaricien mi piel m