—Hola David, nosotros… —empieza Harlan, pero es interrumpido.
—Entrad —ordena David, y un escalofrío me recorre la espalda. Del malo.
Me mira fijamente sin apartar los ojos mientras pasamos junto a él. La puerta se cierra de un portazo detrás de Marcus. Mientras dejo mis bolsas en el suelo, David ya está dando órdenes.
—Vosotros dos id a hablar con Danvers y Reyes en el perímetro. Tenéis diez minutos para contarme qué coño ha pasado ahí fuera. Y mañana decidid entre vosotros quién va a arreglar