Parpadeo mientras proceso sus palabras. Él se queda mirándome fijamente, con una mirada hambrienta en los ojos y la lengua jugueteando con su labio inferior.
—Yo… —carraspeo—. Me temo que no estoy disponible —consigo decir, aunque me sale en un susurro apenas audible y entrecortado. Él levanta una ceja.
—¿Por qué?
—Porque no estoy buscando que me dominen.
Veo cómo aprieta los dientes y el músculo de su mandíbula se tensa.
—Si aún quieres considerar la membresía, puedo buscarte a alguien que…
—P