Mundo ficciónIniciar sesiónIsabella
No he comido en días, mi cuerpo está débil, esos hombres vienen cada noche a inyectar un líquido espeso y doloroso de color rojo, parecido a la sangre coagulada. Después de cada inyección término retorciendo mi cuerpo del calor que me invade, quedo paralítica por minutos y después caigo en un sueño profundo.
No tengo la menor idea de cuantos días han pasado, a pesar de ver el s







