Estaba en una junta de socios, junto a mi hermano Omar, entre papeles y carpetas. Por fin aprobamos los nuevos proyectos y diseños de la nueva colección de telas. Me despido de todos los socios, —Señor Suárez, gracias por venir, que tenga un excelente día —gracias Sebastián, salúdame a tu esposa —me responde Suárez dándome la mano. —Sebastián, te ves cansado, hermano —me habla Omar. —Lo estoy —le contesto con una sonrisa —ve a descansar —me dice Omar dándome una palmada en la espalda.
—No puedo