Después de algunos días, María se reunió con Abigail y Ángeles y les contó lo que había pasado en el colegio de los trillizos con la profesora.
—Yo de ti la hubiera amenazado —habló Abigail, dándole un mordisco a su sándwich—. ¿Cómo? —preguntó María mirando a Abigail.
—Con una pistola de agua. Yo lo hice con la mamá de una compañera de los quintillizos, casi se orina del susto, pero se la quité de encima en esa época a Helena —murmuró Abigail con una sonrisa.
—¿Con una pistola de agua? ¿Es en s