CAPÍTULO CUARENTA Y TRES
PUNTO DE VISTA DE ANABELLE
La habitación estaba llena del olor a licor. El aroma era tan fuerte que tuve que abrir todas las ventanas. Él ya estaba dormido y yo tenía que quedarme a su lado, no después de la súplica que me hizo.
Me sorprendió muchísimo cuando me rogó que me quedara con él, pero en el fondo sabía que era por su situación actual.
Lo que sea que haya ocurrido realmente lo afectó profundamente, porque nunca había visto a Roman tan vulnerable como para compa