CAPÍTULO CINCUENTA
PUNTO DE VISTA DE ANABELLE
El sudor recorrió mi rostro en cuanto escuché su voz, pero tuve que tranquilizarme. No era el fin del mundo. Me senté derecha observando los papeles que sostenía en sus manos.
—Señorita Anabelle, bienvenida a su primer examen práctico en nuestra academia. Debe actuar exactamente como imagina que son las pruebas de despertar —dijo.
En ese momento me sorprendió que su tono fuera cálido, algo muy poco habitual en él.
—Solo tiene cinco minutos para hace