—¡Buen día, Familia!— exclamó Gilliam entrando a su casa, y observando como su familia estaba reunida desayunando.
—¡Buenos días!—escuchó a coro.
—Tesoro—su madre la miró con una tierna sonrisa— comenzaba a preocuparme, se te hará tarde para ir al trabajo. —Gilliam sonrió feliz, le alegraba enormemente el gran cambio que su madre había mostrado, botarla relajada y sin estar a la defensiva era demasiado dulce.
—Oficialmente estoy de vacaciones —respondió sentándose a la mesa, después de dejar u