Valentino Briston
Terminé la cerveza y dejé la lata vacía sobre la mesa. Mis recuerdos se remontaban a aquella maldita madrugada, como un veneno lento que se deslizaba por mis venas.
Antonella me observaba, su mirada era acusadora, inquietante, como si esperara ansiosa mi versión. Sabía que nadie le creería, especialmente viniendo de mí, de un hombre al que todos consideraban un desgraciado. Pero con ella, con Jennifer... no quería estar.
Flashback
—¡Eres una puta de mierda! ¿Con un chófer, Jen