67. SIN DUDAS
Se abrazó a Jasha que la levantó con delicadeza y llegaron a la orilla de la cama donde su espalda tocó el colchón, Jasha le soltó ese horrible e insoportable moño que había tenido todo el día dejando esos mechones rubios esparcidos por allí, se permitió oler un poco y luego le quitó la ropa con prisa, con necesidad, pero con delicadeza.
Se enderezó y con las luces casi enfocando la perfecta anatomía de Irina, admiro esas caderas que parecían más grandes, esos pechos que se veían más redondos