55. SORPRESA
-Olga -saludo Irina a la abuela de Alek que entraba en la habitación justo cuando ella lo estaba arropando.
-Irina -la elegante mujer fue simple al saludar.
-Yo... La dejaré con el pequeño.
-Pero si no vine por mi nieto querida -dijo acariciando un mechón del pelo de Irina-. No soy tonta y sé que estás huyendo de mi, todo el día he intentado darte caza y eres demasiado esquiva.
-Es que yo... -la rubia desvió su mirada, se sentía demasiado avergonzada.
-No tienes de qué avergonzarte, son jóvenes