Maya.
El bullicio de la plaza comenzó a hacerse presente a medida que avanzaba la mañana, llenando el aire con el murmullo de conversaciones animadas y el suave tintineo de los puestos ambulantes. Los pájaros, despertados por el trasiego de la vida cotidiana, entonaban su melodía matutina desde las copas de los árboles, añadiendo una nota de frescura y vitalidad al ambiente. A pesar de ser apenas las 8 de la mañana, el sol ya comenzaba a calentar la piedra de las calles, creando un contraste re