Vincent
Acomoda su ropa y retoma el camino, una vez logro calmar esta maldita tos, limpio mi boca con el dorso de mi mano. Hurgueteo entre mis bolsillos hasta dar con un pañuelo, mientras maldigo entre dientes retiro los restos de semen de mi cara. Me observo un momento en el espejo retrovisor, aparentemente estoy limpio, pero por dentro me siento tan malditamente sucio.
Me acomodo nuevamente en el asiento del copiloto volteando mi rostro hacía la ventana. Ha parado de nevar, aunque la noche se