Capítulo 24.
Isaac.
Recordar aquellos años genera una asfixiante ansiedad en mi sistema, sin mencionar la profunda tristeza que me embarga en este momento. Fueron los años más felices de mi vida, las caricias de Vincent, se encargaban de borrar todo rastro de dolor. A su lado, no me importaba absolutamente nada, ni siquiera los golpes y torturas de papá pudieron empañar la felicidad que él me proporcionaba. Me levanto de la cama y camino a oscuras por la habitación adentrándome en el balcón. El viento frío