Capítulo 31. El perdón y dolor en el alma. *Massimo*.
En aquel instante, prácticamente en menos de un segundo uno de los hombres sacó una pistola de alguna parte oculta de su vestimenta. Yo no supé como lo hice ni cómo pude ser tan rápido, supongo que porque estaba en un estado de hipervigilancia y alerta inmensa desde que habíamos dejado la villa priincipal de los De Luca atras, pero practicamente una milesima de segundo después saqué la mía del bolsillo para disparar lo antes posible.
Él disparó primero, directamente a Savio, justo en pleno pec