Kadet Kravec
Estar alejado de Fany era un martirio absoluto.
Mis dedos picaban por tocarla a cada segundo. Quería poder sostener su mano, peinar los mechones sueltos y salvajes que se escapaban de su coleta castaña. Quería limpiar el helado de la comisura de su boca y luego llevarlo hacia la mía para probar el dulce sabor desde la perspectiva de sus labios.
Quería poder besar su frente cuando me causara ternura por algo a lo que reaccionaba o hacía.
Pero me contuve durante toda la mañana y la t