Kadet Kravec
Cuando la noche acabó estaba vuelta un manojo de nervios. Estaba recibiendo muchas miradas extrañas de algunas de las personas que habían visto mi altercado con el hombre, pero ninguna parecía opinar algo al respecto.
Para cuando ya pude irme a casa había suspirado aliviada y me había dejado caer en el auto del chofer que esperaba por mí en un lado cuando salí.
Durante todo el camino repasé mentalmente cada una de mis interacciones de la noche y aunque el cheque que habían donado p