Estefanía Wolsky
—Estás hermosa —alagó Kadet mientras se acercaba a mi con el collar que me había regalado entre sus manos para ayudarme a colocármelo.
Había estado alistándome para la gala benéfica después de haber confirmado mi asistencia cinco días antes del evento.
Kadet me había comprado un bonito vestido dorado ajustado a mi cuerpo desde arriba hasta el suelo. No tenía aberturas y se arrastraba por el suelo aun cuando tenía unos tacones altos. El escote era sutil, permitiendo únicamente l