Kadet Kravec
Un jodido desayuno hoy domingo.
Había recibido un mensaje de la señorita Wolsky en dónde me avisaba que necesitaría mi famosa y poderosa cara para comenzar con sus planes. Y me necesitaba a las nueve de la mañana en el orfanato.
Ciertamente amaba a esos niños como para ocupar sus días libres en cosas como estas. Y no es que no tuviera algo de compasión por esos pequeños, pero ya hacía suficiente los días de semana como para también darle mis domingos.
Por ello tendría algo de diver