Su mirada se suaviza por un segundo cuando le cuentas la dura y complicada verdad que te ha perseguido desde la primera vez que lo viste. Pero él todavía se pone tenso, mirándote con atención.
"Me importa un comino lo que quieras, niñita", dice con un chasquido indiferente. Su voz fría cae sobre ti. "Me importa un comino lo que hagas, siempre y cuando no pongas en riesgo a mi familia".
Su familia. Tú no importas.
Sientes un picor familiar en los ojos, un nudo en la garganta y, de repente, lo