Luka
Por primera vez en mi vida entera, sentía el pecho inflado de orgullo. No era capaz de creer que el jefe de la mafia japonesa acababa de ser asesinado a manos de mis hombres. Acababa de hacer algo bien en beneficio de la mafia, en beneficio de mí mismo. Aunque eso me convierta en un asesino, no me importa ahora mismo.
Luka Romanov, el capo de la mafia rusa, me gusta como suena.
Mis dos hermanas acababan de llegar al territorio del italiano y ya les había comunicado la magnífica noticia.
—E