Katya
Puede que no esté del todo preparada para mantener esta conversación, pero, después de un mes, no puedo seguir aplazándola ni un solo día más.
Bajé las escaleras, buscando a Franco con la mirada hasta que lo encontré fumando un cigarrillo en la sala. De inmediato, apresuré el paso hasta llegar hacia él y le saludé, capturando su atención:
—Franco...—murmuré su nombre, sentándome a su lado—Mi cielo...
—Por favor, necesito que nos dejen a solas —les indicó a sus hombres y estos hicieron cas