— Mamá, unas semanas antes de que ésta muchacha conociera al tal Davies, era sumisa, ¿ves ahora cómo me habla? — empezó diciendo Tomás.
— ¿Qué estás diciendo hijo? Sara tiene razón,ya deja de esconderte, si no deseas ver a Julie Davies hazlo, pero no arrastres a los demás en tus desgracias— dijo Carol enojada— estás exagerando tu odio.
— ¿Estás apoyando a ésta niña? — dijo Tomás molesto— ahora resulta que nadie obedece mis órdenes, ¿también la servidumbre se emancipó?
— ¡No seas ridículo! ¡A