Acercamiento...
Los dedos de Renzo se adaptaron rápidamente a la delicada flor de su amada, con la yema de su dedo abría los pliegues de los pétalos húmedos dibujando remolinos de placer que hacían que ella emitiera sonidos guturales con su garganta.
— ¡Oh sí mi amor sigue así, es demasiado rico!— susurraba ella.
—¿Te gusta mamita?— también decía Renzo— ¡Ahora usaré mi lengua y vas a clamar por más!
— ¡Ah sí, hazlo por favor, me gusta mucho!
Él empezó a dibujar caminos de erotismo con su lengua, aquellas c