Mundo de ficçãoIniciar sessãoLlegué a casa y mi cara estaba destrozada, que podía hacer, cuatro basuras contra yo solo, pero logré romperles el culo, pero no pude salir ileso. Me dejé llevar por la ira y por lo que había dicho por ese maldito. Mi puño pudo saborear su rostro muy bien.
—Hermano, tenemos un problema —Llamé a mi hermano, ya estaba en mi casa curándome las heridas.
—¿Que le sucedió a Fresita? —preguntó mi hermano por su Audi rojo.
—Nada, a mí me pasó algo.
Escuché la risa de m
Holaa, cada vez más cerca del final. Gracias por leer.







