Mundo ficciónIniciar sesiónPunto de vista de Catalina.
No quería dejarlo ir. Abracé a Antonio con fuerza, mis dedos aferrándose a la tela de su camisa como si sostenerlo pudiera impedir que se fuera.
“No es que me queje,” murmuró, su voz suave pero tensa, “pero realmente tengo que irme ahora.”
Se rió ligeramente, un sonido que normalmente hacía que mi corazón se elevara, pero hoy solo lo hizo doler. “¿Entonces est







