Lourdes se levantó un poco intranquila en la mañana siguiente, por lo que después de desayunar con Camila y que ella se haya ido al establo, decidió ir a su oficina para llamar a su tío. Sabía que necesitaba su opinión antes de tomar cualquier decisión, porque después de todo Camila estaba en el medio.
—Hola, hija ¿Cómo estás? —responde él con alegría desde el otro lado de la línea
—Hola, tío. Todo bien por acá ¿y vos?
—Yo bien, estoy tomando un café antes de arrancar la mañana. ¿Pasó algo que