Al verlo tan débil y fatigado, Bella decidió no empeorar las cosas. —No te esfuerces, quédate acostado.
—Ayúdame a levantarme. —le pidió Pedro con dificultad.
Bella no se negó y lo ayudó a volver a recostarse en la cama.
Junto a esta había una computadora encendida, seguramente Pedro la usaba para atender sus asuntos cuando tenía un momento libre.
—Tengo sed. —volvió a decir.
Ante su condición de enfermo, Bella fue a buscarle un vaso de agua.
Pero allí no había agua caliente, ni siquiera a tempe