—¿Ahora sabes cómo tratarla bien a tu esposa?
La anciana Romero miró a su nieto con fastidio. —¿Por qué no lo hiciste antes?
—Abuela...
—Abuela, me has amonestado con razón, antes no lo hice lo suficientemente bien.
Bella iba a decir algo cuando Pedro reconoció su error.
—No es culpa tuya, fui yo quien te exigió demasiado.
Bella le dijo a la abuela: —Mi tío y mi tía deberían estar por llegar, abuela, voy a salir a verlos.
No quería estar en el mismo espacio que Pedro, pues siempre terminaba pens