—Bella, ¿qué te tiene tan nerviosa? Aún no estoy tan débil como para no puedo caminar. —Dijo Alberto con una sonrisa.
Bella recostó su cabeza en el brazo del abuelo y le dijo de manera mimosa: —Entonces, abuelo, tendré que apoyarme en usted porque no puedo caminar.
Alberto no pudo evitar preguntar: —Bella, ¿tienes algo que te preocupe? El abuelo siente que has cambiado mucho últimamente.
Bella no lo negó: —¿Y el abuelo cree que este cambio es bueno o malo?
Alberto le dio unas palmaditas cariñosa