—Déjalo, no hay necesidad de perder el tiempo con eso.
Bella lo interrumpió: —Tú no eres médico, aunque lo supieras, ¿acaso mis heridas se curarían por sí solas?
Pedro se quedó sin palabras nuevamente.
En este momento, Bella estaba molesta, así que era imposible continuar hablando con ella sobre lo de anoche.
Pedro dejó el asunto a un lado y sacó una tarjeta de su bolsillo: —Toma, esta es para ti.
Bella se rio con sorna: —¿Qué, es una compensación?
Después de lo del mes pasado, Pedro naturalment