Pedro se notaba preocupado al hablar con Bella, pero ella encontró todo esto muy irónico y prefirió mantener los labios apretados sin decir nada.
—¿Qué pasó? Tiene piedras o trozos de cristal incrustados en la carne. —el médico intervino.
Pedro pensó en algo. —¿Acaso fue por el gránulo ignífugo del bote de basura?
Bella seguía sin pronunciar palabra, y el médico la regañó.
—Jovencita, sabías que estabas herida, ¿cómo pudiste ser tan descuidada? Justo cuando la herida estaba cicatrizando, volvió