No es de extrañar que Pedro esté tan ocupado, parece que está ocupado complaciendo a dos mujeres.
Realmente es difícil para él, con tantas responsabilidades y además distraerse con nuevas tareas.
—Señora Romero, —saludó Anna cortésmente a Bella cuando la vio.
Luego se dirigió a Pedro con discreción: —No hay nada más que tratar aquí, así que volveré al Banco de Inversión Rentilla.
—Entiendo, —respondió Pedro.
Después de que Anna se fue, Pedro miró las manos vacías de Bella, como si estuvier