No supo cuánto tiempo había pasado cuando Bella fue despertada por el dolor.
Intentó mover un poco su cuerpo, pero una mareante sensación la abrumó, y soltó un pequeño gemido de malestar.
—¡Bella! ¡Bella!
Resonaron dos voces preocupadas a su alrededor.
Bella forzó la vista y, al abrir los ojos, se dio cuenta de que estaba en una habitación de hospital, rodeada de un blanco deslumbrante. Frente a ella estaban Elena y Laura, quienes la miraban con ansiedad.
Bella apenas pudo hablar antes de que un