—¿Cómo lo sabes? —dijo Carlos, sintiéndose un poco orgulloso—. ¿Acaso estás preocupándote por mí, indagando sobre mi agenda? No tienes que hacerlo en secreto, ¡puedo pedirle a mi secretaria que te envíe mi itinerario diario!
Bella no pudo evitar mirarlo con desdén: —¿Olvidaste que tu asistente me llamó hace un par de días? Dijo que estabas cada vez más ocupado, incluso tienes un viaje de negocios el sábado.
—¿Cómo se atreve a decirte eso? —Carlos pareció molesto.
Bella le lanzó una mirada: —¿Aca