—Voy justo a la Mansión de la Luna.
Sin dar tiempo a que Bella se negase, Pedro respondió con voz grave y sin emoción. —Fiona dijo que cocinó sopa, y me pidió que llevara un tazón de regreso.
Carlos ya estaba de mal humor, y al ver que Pedro buscaba una excusa, se sentía aún más molesto. —¡No hace falta que tú lo traigas!
—Bella, tengo hambre. ¿Puedo llevarte a casa y aprovechar para comer algo? —preguntó Carlos.
Con Carlos abriendo la boca, Bella no pudo negarse. —Está bien.
Así, bajo la mirada