Elio miró a Carlos con indiferencia y dejó la taza de té sobre la mesa. —Carlos, eres demasiado suspicaz. Te he dicho que la señorita Fernández es muy talentosa, pero no tengo intenciones inapropiadas hacia ella.
»He dicho lo que tenía que decir y he tomado mi té, así que no te molestaré más.
Añadió mientras se levantaba.
—Es mejor que te mantengas alejado de Bella en el futuro y que no te acerques a ella bajo el pretexto de Laura —advirtió Carlos una vez más.
Elio sonrió, aunque su risa no lleg