Clara y varios dignatarios llevaron a Benito hacia su asiento.
Un miembro del personal se acercó a Bella para preguntarle algo, y ella se dispuso a ir a un lado con él.
De repente, una voz masculina ronca resonó:
—¡Maldita, prepárate para morir!
Bella apenas giró la cabeza cuando vio a un hombre sacar de su abrigo una botella con un líquido rojo y lanzársela.
El movimiento fue tan rápido que Bella no tuvo tiempo de reaccionar ni de esquivarlo.
—¡Cuidado!
Justo cuando Bella pensaba que iba a ensu