Carlos dejó el cigarrillo a un lado y empezó a juguetear con la cajetilla.
Soltando despacio el humo que había aspirado, Carlos habló con voz ronca: —Bella, ¿te decepcioné aquella noche?
—No —Bella negó con firmeza—. Sé que tú no eres de los que se entregan a los excesos con el alcohol.
Carlos esbozó una sonrisa entre irónica y amarga. —¿Así que viste que estaba tumbado en la misma cama con una mujer y no sentiste ni rabia ni imprudencia? ¿Es porque confías en mí?
Bella percibió que la sonrisa d