Bella y los demás dirigieron su mirada hacia la puerta.
Aunque no se veía a nadie, se podían oír los saludos de director Romero en el patio.
—¡Vaya, ha venido el señor Romero! Señorita Llona, he oído que usted y él van a dar el gran paso, ¿ha venido hoy a darle su apoyo? —dijo una de las mujeres con evidente admiración.
—¡Claro que sí! —corroboró otra—. Señorita Llona se ha mudado a una nueva casa, ¿cómo no iba a venir el señor Romero? Si al final los Romero y los Llona se unen en matrimonio, ¡s